Estimados camaradas,
Me dirijo a ustedes con la emoción de haber culminado con éxito nuestro V Congreso Ideológico y Programático de la Juventud Demócrata Cristiana.
Lo que ha ocurrido, debe ser motivo de orgullo y tranquilidad para cada uno de nuestros camaradas. Las conclusiones hablarán por sí solas y darán cuenta de una profunda y sincera preocupación de los jóvenes demócrata cristianos por el devenir de su país.
He querido escribirles, no sólo para agradecer a cada uno de los militantes y dirigentes de la JDC y del partido, por su inapreciable contribución al éxito de nuestro congreso, sino también, para adelantarles algunas de las conclusiones que como Presidente de la JDC, me parece pertinente poner en conocimiento de toda la militancia.
Como en toda discusión y debate de ideas, algunos considerarán que algunas conclusiones deben prevalecer sobre otras, razones para aquello pueden haber muchas, pero lo importante, es que la Democracia Cristiana tiene futuro y para muchos años más.
Antes de referirme a estas conclusiones, quisiera señalarles, que de acuerdo al Reglamento aprobado por el V Congreso JDC, corresponde entregar los acuerdos oficiales a la institucionalidad partidaria, dentro de 60 días de finalizado el Congreso, razón por la cual, ante el interés que ha despertado el conocimiento de las mismas por la opinión pública y por nuestros militantes, esperamos comprensión y respeto en dicho lapso, a objeto de poder entregarles a todos un buen documento.
En primer lugar, quisiera referirme a la notable contribución que se ha realizado en el ámbito de las reformas políticas. En este sentido, se realiza un llamado a generar y conducir desde la política y desde los partidos, las condiciones que permitan la realización de una asamblea constituyente para Chile. Lo anterior, con el propósito de evitar estadillos sociales o rupturas institucionales que se susciten al margen de la institucionalidad vigente y que puedan generar el mismo efecto sin ningún tipo de control o reacción desde la política. Miramos para dichos efectos con simpatía lo ocurrido en Brasil y con total distancia el proceso venezolano.
A su vez, la Juventud Demócrata Cristiana no ha resultado indiferente ante el proceso de nacionalización que han iniciado países hermanos, en orden a proteger y preservar para sus ciudadanos, recursos naturales y minerales que nos permita contener la apropiación de los mismos por parte de otras naciones, en momentos en que el desarrollo de los países se comenzará a jugar principalmente en ese ámbito. En tal dirección, el agua, el Litio y el cobre, se presentan para nuestra generación como bienes fundamentales que debemos proteger como país.
Asimismo, me parece relevante destacar lo acordado en torno al proceso de integración latinoamericano, y la necesidad estratégica y de principios de superar nuestras diferencias históricas con nuestros países vecinos. Especialmente con Bolivia, país con el que compartimos las principales reservas de Litio del mundo, especialmente en los salares andinos y pre andinos, y en que apoyamos la idea de una salida soberana al mar, en un territorio sin población, y con compensaciones políticas, económicas y territoriales.
A su vez, en materia de medio ambiente, nos pareció de la máxima importancia que sea el Estado, el que defina zonas de alta prioridad ambiental o que ex ante, decida que desea conservar, de manera tal de que los proyectos que causen importantes impacto sobre el medio ambiente, puedan realizarse o desarrollarse en la medida que sean compatibles con los intereses del Estado, y no al revés.
Por otra parte, en materia de educación, aprobamos la idea de que exista gratuidad para el 70% de los estudiantes más pobres y arancel diferenciado para el otro 30%. A su vez, se acordó la eliminación del financiamiento compartido, por ser un método que provoca segregación escolar y desigualdad y no calidad educativa, entre otras interesantes propuestas en materia de educación.
Asimismo, en el ámbito de nuestra política de alianzas, decidimos abstenernos de propiciar la generación de un Frente Amplio de Izquierda, no sin antes asumir que la Concertación de Partidos de la Democracia se ha visto superada, y requiere ser reformulada por un nuevo espacio en que converjan el humanismo cristiano y el humanismo laico, asumiendo como nuestro primer partido aliado al Partido Socialista de Chile.
A su vez, reafirmamos nuestro compromiso con la democracia representativa y participativa, en que el uso del plebiscito debe ser utilizado de manera responsable, alejándonos de las democracias plebiscitarias que tanto daño han hecho a América Latina.
Además, reafirmamos nuestro rol articulador de acuerdos nacionales, y nos sentimos con la libertad, para cuando las necesidades del país lo requieran, de acordar y dialogar con movimientos o partidos de derecha o de izquierda, ya que nuestra justificación política justamente va más allá de éstas.
Por otra parte, hemos propuesto una mirada amplia de la familia y hemos apostado más bien por el reconocimiento constitucional a las familias, independiente de su composición. Lo estimamos como un paso clave hacia la integración plena en la sociedad de aquellos núcleos de personas que se unen a través del amor y que requieren una respuesta clara desde el socialcristianismo. En la misma dirección, hemos respaldado el matrimonio igualitario.
Asimismo, reafirmamos nuestra inclinación ideológica hacia el principio subsidiariedad del Estado. Sin embargo, la interpretación actual de este principio y su aplicación en Chile nos parece claramente insuficiente, dado que no está respondiendo a las necesidades y demandas ciudadanas que el país requiere. El ejercicio de la libertad responsable de la persona humana y el deber del Estado de cautelar el pleno desarrollo espiritual y material de la persona, no implica que el Estado deba abdicar de sus funciones como garante del progreso equitativo, justo, solidario y fraterno de cada uno de sus ciudadanos. El principio de subsidiariedad bien entendido, no impide la explotación de recursos naturales por parte del Estado, y más aún si los considera estratégicos para su desarrollo, como la derecha política y económica argumenta.
En materia tributaria, Chile, como ha quedado demostrado en diversos estudios internacionales OCDE, tiene un nivel impositivo por debajo de su nivel de desarrollo. Su carga impositiva es menor al promedio OCDE (20% Chile, 35,7% OCDE), la tasa impositiva de las empresas es de las más bajas (17% Chile, 25,6% OCDE) y la recaudación fiscal (50% aproximadamente) principalmente viene del IVA (Impuesto al Valor Agregado), que lo pagan todos los chilenos, y que proporcionalmente afecta mayormente a las economías de las personas con menores ingresos. En materia de impuestos, consideramos que las empresas deben pagarlos por utilidades generadas efectivas cada año, en vez de cuando sean retiradas. Esto debe llevar a la eliminación paulatina del FUT (Fondo de Utilidades Tributables)
Estimados camaradas, las señaladas, son algunas de las conclusiones a las que ha arribó la JDC y que me parecieron importante mencionar a objeto de que se comprenda la orientación ideológica y programática de los nuevos jóvenes demócrata cristianos.
Como he señalado, las conclusiones oficiales se entregarán formalmente dentro de los plazos señalados en nuestro reglamento y que esperamos, puedan ser compartidas e impulsadas en los niveles que correspondan por las más altas autoridades partidarias.
Muy agradecidos de todos ustedes y muy fraternalmente,
Jorge Andrés Cash
Presidente Nacional
Juventud Demócrata Cristiana de Chile